Al paso por Cermes, no nos tropezamos al zorro que
distingue su escudo. Tanto mejor. Y seguimos en busca de Lana, que en lugar de
zorro, su blasón presenta un león rojo sobre una cruz teutónica negra. Lana
queda en el recuerdo como un pueblito de final de mañana, tranquilo, desolado,
atravesado por un curso de agua empedrado y el Adige a escasos kilómetros. En
una capilla a un lado de la ruta descubrimos a San Vigil. Como telón de fondo
de Lana, el macizo alpino. La iglesia punteando al cielo, los campanarios
tristes, las contraventanas entreabiertas, frescos pintados sobre sus fachadas.
Lana apenas queda en el recuerdo. La Vía Pascolo nos llevó en subida hasta
Brandis. En estos parajes italianos, el noventa por ciento de sus habitantes es
de lengua maternal alemana, lo que me impide pronunciar Schnatterpeck correctamente,
el nombre que remplaza a Pascolo. Saliendo de Brandis, otra cuesta, y luego la
ruta en descenso nos hace pedalear por una región frutícola donde nos regalamos
un almuerzo a base de manzanas. Por estos lares, las capillas al borde del
camino no faltan, como no faltan los timbiriches que venden, además de
manzanas, uvas, ciruelas, cerezas y peras. ©VCAweg2012
vendredi 14 septembre 2012
Meran / Merano (Marlengo y Cermes)
Tel, Foresta & Algund / Lagundo
Nos
mantenemos a la izquierda del Adige, la pista parece acabada de terminar, de
una calidad excepcional, y sin posibilidad de extravíos. Otra pequeña estación
ferroviaria para un sitio de tres letras: Tel. Tel está rodeada de manzanares,
en la llanura del valle y en los flancos que lo rodean. Al llegar a la
hidroeléctrica de Tel nos vimos obligados a revisar nuestro itinerario, pues a
partir de allí había que elegir entre pedalear por la carretera vieja (Strada
Vecchia) o por la carretera del Passo dello Stelvio. Un recuerdo isleño me vino
a la memoria, aquella ruta 13 que hacía el recorrido entre el Parque de la
Fraternidad y la terminal de La Fortuna. Man, la 13! Le grité al lugarteniente
Wakim que iba a buena distancia delante de mi. Entre nosotros se había
interpuesto un bus de la línea 13 que enlaza Parcines con Merano. Para llegar a
Lagundo, no había necesidad de pasar por Parcines, de manera que enrumbamos por
el Passo dello Stelvio. La zona es rica en senderos balizados donde comparten
camino, excursionistas y bicicleteros. Cuestas y bajadas entre viñedos es el
panorama que vivimos durante la media mañana, y a tan solo cinco kilómetros y
medio de la periferia de Merano. Al borde de la carretera, otro Cristo en su
capilla caminera, y me llamó la atención que sus manos, además de clavadas a la
cruz, sostenían sendas puchas de frutos rojos. Del Passo bifurcamos a la Via
Birreria, y que sorpresa aquella la de pedalear entre cervecerías, y qué
tristeza, dejar la cerveza para el final de la tarde!. A la altura de Foresta, varios castillos se
levantan entre campos cuidadosamente cultivados. Ni idea de cómo llegamos y en
qué momento salimos de Lagundo. ©VCAweg2012
La Danza Funebre di Plaus (Plaus & Rablà))
Seis
minutos después, en el mismo camino, una escultura industrial aparece a la
vista. El camino se envuelve de iniciativas culturales, con el “percorso della
tecnica”, que sostienen las empresas de la comuna. Del otro lado del Adige, la
Stazione di Rablà. La estación de trenes, como en Plaus, pegada al río. Un tren
regional se detiene, bajan y suben pasajeros. El techo de los vagones está
pintado a rayas multicolores y las manchas blancas imitan los picos alpinos
nevados. Como me apasionan los trenes y las estaciones, disfruto la cortísima
pausa en Rablà. La disciplina impone sus reglas cuando de pedalear se trata. Seguimos
adelante. ©VCAweg2012
Départ de Naturno
El GPS
nos sugirió acercarnos a la estación de trenes de Naturno, la Via San Procolo,
como la más simple para salir de la trama urbana y bordear el río por la senda
norte que allí está señalada como Via Flora Gustav. El Adige corría impetuoso
compitiendo con nuestro correr por la ruta que lo bordea. Balada matinal que se
confundía con un paseo a la espiritualidad, acompañados por la transparencia
verdegris del Adige, a un lado, y del otro, chopos y abetos vestidos con el
verde de un casi final de verano. ©VCAweg2012
jeudi 13 septembre 2012
Naturns / Naturno
Latsch / Laces, Kastelbell / Castelbello
La
tarde pasaba veloz y el pedaleo comenzaba a fatigar. De Morter a Laces, la ruta
siguiendo la Vía Plafat era una cuesta que quisimos evitar, y por ello fuimos a
Coldrano para luego seguir a Laces. Dar pedal en tierra desconocida también
requiere reflexión y armarse de coraje. En el tramo, y a nuestra izquierda, Il
Marzolo, alto de 2930 metros, se convierte en una pared boscosa y árida, donde
la roca emerge naturalmente. En un flanco a 1740 m se deja ver San Martino al
Monte, un pueblito de montaña, que visto el paraje, ya puede uno imaginarse la
dosis de espiritualidad que emana del lugar. Laces presume de su posición en el
valle y de estar atravesada por el Adige. Un pueblo estrecho amparado por la
cadena montañosa, con un blasón interesante: una rama verde en diagonal con
tres rosas rojas. Pueblo de tránsito y viajeros en dirección a Austria, Laces
fue notable y desde el siglo XIII su importancia fue considerable, tiene varias
iglesias, el castillo de Monte Sant’Anna y su arquitectura civil sorprende por su
Villa Mühlrain, construida en el siglo XVI, con fachadas de estilo barroco.

Castelbello se anuncia cuatro kilómetros después de Laces. Imponente su
castillo, Castelbello, evidentemente. El pueblo está unido a Ciardes, y entre
ambos, Colsano. Trío de pueblitos agrícolas, cuya cercanía a Merano, los hace
pueblos vivos, por el nexo ferroviario. Entre Colsano y Ciardes, las pilas de
cajas para manzanas hacían pensar a rascacielos plásticos en medio de la
ruralidad del valle. Río Adige y línea ferroviaria, carrera de aguas y de
trenes. Pasamos de largo por Sand, justo cuando se detenía el tren regional.
Pero eso sería traicionar el espíritu del camino. Vimos alejarse el tren. Nos
alejamos de Sand. Las bicicletas comenzaban a fatigarse, y la “Gazelle” y la “Gitane”,
en un rodar por caminos equivocados, se extraviaron, y no fue hasta llegar a
Stava que volvieron a rodar juntas en busca de alojo. El alojarse se pintaba
feo y luego de pedalear casi 70 kms, las piernas nos pedían descanso. ©VCAweg2012
Inscription à :
Articles (Atom)